24 Julio 2026

Desempleo juvenil y el desafío de la experiencia laboral

El desempleo juvenil continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado laboral chileno. Mientras muchas empresas declaran dificultades para encontrar el talento que necesitan, miles de jóvenes enfrentan obstáculos para acceder a su primer empleo, principalmente por la falta de experiencia laboral.

Así lo plantea Sandra Bravo, investigadora del Instituto de Políticas Públicas UNAB, en una columna publicada en Ex-Ante, donde analiza las causas de esta aparente contradicción y los desafíos que enfrenta el país para mejorar la empleabilidad de las nuevas generaciones.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación nacional alcanzó un 9,4 %, su nivel más alto en cinco años. En el caso de los jóvenes, el desempleo bordea el 25 %, posicionándolos entre los grupos más afectados por la falta de oportunidades laborales.

Para la investigadora, este escenario responde a múltiples factores. El menor crecimiento económico ha reducido la creación de nuevos puestos de trabajo, mientras que la digitalización y la inteligencia artificial han transformado las exigencias del mercado laboral, disminuyendo la necesidad de realizar tareas rutinarias que históricamente constituían la puerta de entrada para quienes iniciaban su vida profesional.

Las empresas siguen buscando talento joven

Los resultados del más reciente Panel Laboral de la Universidad Andrés Bello, integrado por 30 especialistas en reclutamiento y selección, muestran que las organizaciones continúan requiriendo profesionales jóvenes, especialmente en áreas como tecnologías de la información, análisis de datos, logística, operaciones y perfiles técnico-profesionales.

Sin embargo, el problema no radica en la ausencia de vacantes, sino en las nuevas condiciones para acceder a ellas.

Actualmente, las empresas necesitan incorporar personas capaces de adaptarse rápidamente a procesos cada vez más complejos, impulsados por la digitalización y la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, muchas de las funciones iniciales que permitían adquirir experiencia han sido automatizadas o exigen competencias que antes se desarrollaban precisamente durante los primeros años de trabajo.

Esta situación genera una paradoja: aunque las organizaciones reconocen la necesidad de incorporar talento joven, la falta de experiencia laboral continúa siendo uno de los principales factores que limita su contratación.

La experiencia temprana marca la diferencia

De acuerdo con los especialistas que participaron en el Panel Laboral UNAB, la experiencia obtenida antes del egreso se ha transformado en el principal elemento diferenciador para facilitar la inserción laboral.

Por ello, consideran que iniciativas como prácticas profesionales de mayor duración, pasantías remuneradas, modelos de formación dual y una mayor vinculación entre las instituciones de educación y las empresas pueden contribuir a reducir las barreras que enfrentan los jóvenes al ingresar al mundo del trabajo.

Un nuevo enfoque para la empleabilidad

La investigadora sostiene que este escenario también obliga a replantear la manera en que se entiende la empleabilidad. Durante años, la discusión se centró en la elección de una carrera profesional. Sin embargo, hoy ese factor resulta insuficiente.

Competencias como la adaptabilidad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación y el aprendizaje continuo adquieren un valor tan relevante como el conocimiento técnico.

De hecho, los especialistas consultados proyectan que el pensamiento crítico tendrá un peso incluso mayor que el dominio de herramientas de inteligencia artificial, debido a que la capacidad de aprender y adaptarse será una de las competencias más valoradas en un entorno laboral en constante transformación.

El desafío de construir mejores trayectorias laborales

Para Sandra Bravo, el debate sobre políticas públicas no puede limitarse únicamente a los subsidios para la contratación. Si bien estos instrumentos pueden facilitar nuevas incorporaciones, especialmente en pequeñas empresas, no abordan el origen del problema: la transición entre la formación y el empleo.

En ese sentido, plantea la necesidad de fortalecer la educación técnico-profesional, ampliar las oportunidades de aprendizaje en contextos reales de trabajo y generar trayectorias que permitan a los jóvenes acumular experiencia antes de ingresar plenamente al mercado laboral.

La investigadora advierte que un período prolongado de desempleo juvenil no solo afecta las trayectorias profesionales y los ingresos futuros de las personas, sino que también representa un costo para el país al desaprovechar el potencial de una generación en un contexto donde el capital humano, la innovación y la capacidad de adaptación son fundamentales para el crecimiento económico.

Finalmente, concluye que la discusión ya no debería centrarse únicamente en si los jóvenes están preparados para trabajar.

La verdadera pregunta, señala, es si el mercado laboral está preparado para ofrecerles la primera oportunidad que necesitan para demostrar sus capacidades.