Hoy, el abordaje del cáncer incluye aspectos como el descanso, la alimentación, la actividad física, que permiten mejorar la calidad de vida de las personas con ese diagnóstico. En ese escenario, el Diplomado en Medicina del Estilo de Vida en el Paciente Oncológico de la Universidad Andrés Bello (UNAB) busca entregar herramientas actualizadas y aplicables para una atención más humana, ética e integral.

“La medicina del estilo de vida es relevante en oncología porque nos interpela a mirar una o muchas dimensiones que durante mucho tiempo quedó invisibilizada en la atención clínica”, explica Daniela Rojas, docente del Diplomado en Medicina del Estilo de Vida en el Paciente Oncológico.
La académica enfatiza que el cáncer no puede abordarse únicamente desde la lógica de la responsabilidad individual, ya que existen múltiples factores que condicionan la posibilidad real de sostener hábitos saludables.
Entre los factores destacan:
“La medicina del estilo de vida en oncología tiene valor cuando se entiende como una herramienta situada de cuidado, no como una nueva exigencia moral para el o la paciente”, señala Rojas.
De acuerdo con la académica, una de las principales competencias es aprender a evaluar integralmente la situación de las personas, considerando:
“En cáncer, la forma en que nos vinculamos con nuestros pacientes, desde el saludo hasta la entrega de una recomendación, puede marcar toda la diferencia”, afirma Daniela Rojas.
La docente agrega que las recomendaciones relacionadas con alimentación, ejercicio o manejo del estrés deben comunicarse con escucha activa, empatía y compasión, evitando transformarse en una carga adicional para quienes enfrentan la enfermedad.
“La oncología necesita esa conversación. Un paciente no vive su alimentación separada de su estado emocional, ni su actividad física separada de la fatiga”, comenta.
El claustro académico integra experiencia clínica y académica, permitiendo abordar de forma integral:
Uno de los sellos del Diplomado en Medicina del Estilo de Vida en el Paciente Oncológico es la articulación entre conocimiento académico y experiencia clínica.
“La pregunta clínica no es solo qué sería ideal recomendar, sino qué es pertinente, oportuno, comprensible y posible para esa persona”, explica Daniela Rojas.
La académica añade que muchas veces las principales barreras para el cuidado no están en los pacientes, sino en factores estructurales como:
Para Daniela Rojas, el principal valor diferencial del programa de la UNAB en abordar la medicina del estilo de vida desde las particularidades y complejidades del paciente oncológico.
“No es lo mismo hablar de hábitos saludables en población general que hacerlo con una persona que ha atravesado cirugía, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia o inmunoterapia”, sostiene.
En ese contexto, el diplomado busca formar profesionales capaces de:
“En cáncer, cuidar también significa no aumentar la carga moral de los pacientes y no convertir la salud en una nueva prueba social de mérito personal”, concluye Rojas.