La enfermedad renal crónica (ERC) representa un desafío creciente para los sistemas sanitarios. Frente a esta realidad, el Diplomado en Diálisis de la Universidad Andrés Bello (UNAB) entrega una formación especializada que permite fortalecer las competencias de enfermeras y enfermeros en el manejo integral de pacientes sometidos a terapias de reemplazo renal.

«La creciente prevalencia de enfermedad renal crónica en Chile exige personal capacitado para garantizar una atención integral centrada en la persona. Formarse en diálisis permite responder con eficacia y humanización a un problema sanitario de alta complejidad», señala Carolina Conejeros, directora del Diplomado en Diálisis.
En este contexto, el programa busca formar especialistas que contribuyan a disminuir complicaciones durante la diálisis, preservar los accesos vasculares, optimizar el manejo de enfermedades asociadas y fortalecer la adherencia de los pacientes a sus tratamientos.
Además, los estudiantes desarrollan competencias en:
Entre las principales competencias que adquieren destacan:
«Estas competencias son prácticas, aplicables desde el primer día y elevan la seguridad, eficacia y humanización del cuidado renal», afirma la académica.
La diálisis enfrenta importantes cambios derivados del envejecimiento de la población, la mayor complejidad clínica de los pacientes y la incorporación permanente de nuevas tecnologías.
Por ello, el programa aborda contenidos relacionados con:
La formación busca que los profesionales desarrollen capacidades para adaptarse a los avances tecnológicos sin perder el foco en una atención humanizada y segura.
El diplomado integra clases teóricas actualizadas, simulación clínica y nueve semanas de práctica clínica supervisada en centros acreditados, permitiendo que los estudiantes consoliden sus aprendizajes en escenarios reales.
Asimismo, incorpora contenidos alineados con la normativa nacional, formación en liderazgo, seguridad del paciente, gestión de calidad e innovación tecnológica.
«Nuestros egresados no solo adquieren habilidades procedimentales, sino también liderazgo clínico y capacidad de gestión aplicada al sistema de salud», señala la directora del programa.
La creciente demanda de profesionales especializados convierte a esta área en una oportunidad de desarrollo laboral y profesional.
Quienes cursan el programa fortalecen su autonomía clínica, amplían sus posibilidades de asumir cargos de supervisión y coordinación, y contribuyen directamente a mejorar la calidad de la atención que reciben los pacientes renales.
«Formar parte de este diplomado es invertir en una especialización con demanda sostenida, impacto clínico y oportunidades de liderazgo en el ámbito nefrológico», concluye Carolina Conejeros.