Desarrollar una visión estratégica, fortalecer el liderazgo y tomar decisiones basadas en datos son algunas de las competencias que buscan los profesionales que cursan el Magíster en Dirección de Empresas (MBA) de la Universidad Andrés Bello (UNAB). Conoce el testimonio de uno de sus graduados.
«Mi motivación para matricularme en el MBA de la Universidad Andrés Bello se centró en la necesidad de experimentar un salto cualitativo en mi carrera profesional, pasando del ámbito de una gestión operativa a un contexto de carácter estratégico en la gestión de negocios y el liderazgo de empresas», asegura Javier Ibarra, graduado del MBA.
Durante el programa adquirió conocimientos en control de gestión, evaluación de proyectos y finanzas corporativas, herramientas que hoy le permiten comprender con mayor rapidez los desafíos organizacionales y evaluar la viabilidad de nuevas iniciativas de negocio.

El graduado explica que el programa integró teoría y práctica para desarrollar competencias esenciales para quienes aspiran a liderar organizaciones.
En ese proceso, afirma que evolucionó desde un modelo tradicional de jefatura hacia un liderazgo transformacional, fortaleciendo especialmente la comunicación asertiva y la capacidad de movilizar equipos en contextos de alta incertidumbre.
«Adquirí una verdadera visión del negocio; en la actualidad soy capaz de conectar la planificación estratégica con el control de gestión de manera que cada decisión de las operaciones tenga correspondencias con la ventaja competitiva de la empresa», afirma Ibarra.
Entre las actividades más significativas, Javier Ibarra destaca el desarrollo del Proyecto de Grado y las asignaturas de Dirección Estratégica y Dirección Financiera.
«El proyecto final no fue sólo un ejercicio como tal sino la posibilidad de juntar de manera transversal todas las asignaturas del MBA para resolver un problema de negocio complejo y real», asegura.
Otro aspecto que Javier valora especialmente fue la diversidad de experiencias presentes en el aula.
El intercambio con docentes vinculados a la alta dirección y con compañeros provenientes de sectores como minería, banca y tecnología amplió su mirada sobre los desafíos empresariales y fortaleció su capacidad para analizar los problemas desde distintas perspectivas.
«Aprendí a analizar un mismo reto de negocio desde la perspectiva simultáneamente financiera, operativa y de recursos humanos».
Desde su experiencia, Javier Ibarra considera que este programa resulta especialmente valioso para:
«El MBA no se vive de forma pasiva; el verdadero valor está en desafiar los casos de estudio, debatir con los profesores y capitalizar la diversidad del curso», concluye.