En un escenario marcado por eventos extremos, nuevas regulaciones y exigencias internacionales, contar con profesionales especializados ya no es opcional, sino clave para la sostenibilidad. Una formación de la que se hace cargo el Diplomado Gestión de Riesgos y Adaptación Climática Corporativa y Territorial de la Universidad Andrés Bello (UNAB). Conoce más sobre este programa.

Actualmente, los riesgos climáticos se dividen en dos: físicos y de transición.
Por una parte, Chile enfrenta impactos directos cada vez más evidentes. “Ya estamos sufriendo riesgos físicos tangibles, como la megasequía, el aumento de incendios forestales y eventos climáticos extremos que interrumpen operaciones e infraestructura”, explica Claudia Santibáñez, directora del programa.
Por otra, emergen con fuerza los riesgos de transición, vinculados a nuevas exigencias regulatorias y de mercado. “Las nuevas normativas y estándares internacionales obligan a las empresas a avanzar hacia una economía baja en
El cambio climático hoy impacta directamente en la viabilidad financiera de las organizaciones. Por eso, Santibáñez señala que “incorporar la gestión de riesgos climáticos ya no es una opción de responsabilidad social, sino una exigencia para mantener la competitividad”.
En este escenario, integrar la adaptación climática permite:
“Planificar con una mirada climática es la única forma de garantizar la viabilidad económica en el siglo XXI”, enfatiza.
El Diplomado Gestión de Riesgos y Adaptación Climática Corporativa y Territorial de la UNAB busca formar profesionales capaces de conectar la ciencia climática con la toma de decisiones estratégicas.
Entre las principales competencias destacan:
Permite identificar y cuantificar riesgos climáticos con base en evidencia científica.
Incluye el manejo de estándares internacionales como TCFD e ISSB, además de regulación nacional y mercados de carbono.
Apunta a diseñar e implementar planes de adaptación, transformando la incertidumbre en oportunidades.
“Queremos que los profesionales no solo entiendan el problema, sino que sepan gestionarlo y convertirlo en valor para las organizaciones”, señala Santibáñez .
“El cambio climático no respeta límites. Un riesgo operativo está ligado a la vulnerabilidad del territorio y sus comunidades”, explica la directora del diplomado.
Por ello, el programa aborda:
“Formamos articuladores estratégicos que fortalecen a todos los actores del territorio”, agrega.
“El diplomado entrega herramientas para pasar de decisiones intuitivas a decisiones basadas en ciencia y métricas claras”, destaca Santibáñez .
Esto permite:
“Transformamos la presión regulatoria en una ventaja competitiva real”, concluye.