El Magíster en Vivienda y Barrios Integrados de la Universidad Andrés Bello (UNAB) aborda los principales desafíos que enfrenta Chile en materia habitacional, con el propósito de avanzar hacia ciudades integradas que consideren su localización, conectividad, servicios, espacios públicos y oportunidades.
“Evidentemente tenemos un déficit habitacional importante y necesitamos producir más viviendas, pero la pregunta es también dónde se localizan esas viviendas, en qué barrios, con qué servicios y con qué oportunidades para las personas que las habitan”, explica Beatriz Mella, directora del Magíster en Vivienda y Barrios Integrados.
Para la académica, durante mucho tiempo las políticas de vivienda y las políticas de ciudad se abordaron de manera separada, generando territorios donde es posible resolver el acceso a una vivienda, pero no necesariamente garantizar una buena calidad de vida.

El desafío, señala Mella, es avanzar desde la idea de “construir viviendas” hacia la construcción de barrios y ciudades integradas, capaces de ofrecer buena conectividad, transporte público, equipamientos, áreas verdes, espacios públicos de calidad y acceso a educación, salud, cuidados y empleo.
“No se trata solamente de mezclar distintos tipos de vivienda, sino que la integración tiene varias dimensiones. Hay una integración social, pero también una integración urbana, territorial y funcional”, afirma.
Un buen barrio, agrega, necesita vivienda adecuada, pero también transporte, comercio, educación, salud, áreas verdes y espacios de encuentro. Asimismo, debe entregar condiciones para caminar, encontrarse con otras personas, acceder a servicios, desarrollar labores de cuidado y desplazarse de manera segura.
Una vivienda puede cumplir adecuadamente desde el punto de vista constructivo y, al mismo tiempo, encontrarse lejos de los lugares de trabajo, establecimientos educacionales, centros de salud o redes familiares.
Por esta razón, la directora del programa plantea que la localización debe transformarse en una variable central, junto con aspectos como:
“Necesitamos pasar de indicadores que nos dicen solamente cuántas viviendas construimos a indicadores que también nos permitan saber qué calidad de vida estamos produciendo con esas viviendas”, sostiene.
La vivienda tiene componentes arquitectónicos y constructivos, pero también económicos, sociales, ambientales, territoriales, políticos y de gestión. Una decisión respecto de la localización de un conjunto habitacional, por ejemplo, también involucra aspectos relacionados con movilidad, infraestructura, acceso a servicios, suelo, inversión pública y calidad de vida.
“Una de las cosas que me parecen más interesantes de trabajar interdisciplinariamente es que cada disciplina hace preguntas distintas sobre un mismo problema. Esa diversidad permite construir diagnósticos mucho más completos y, sobre todo, mejores soluciones”, señala.
Este enfoque constituye uno de los principios del Magíster en Vivienda y Barrios Integrados de la UNAB, definido como un programa profesional e interdisciplinario y abierto a profesionales provenientes de distintas áreas relacionadas con vivienda, territorio y ciudad.
El programa aborda distintas escalas de análisis. Considera un primer ámbito relacionado con la vivienda sostenible, otro enfocado en los barrios integrados y, posteriormente, una perspectiva que busca articular vivienda, planificación, gestión, gobernanza y políticas públicas.
A esto se suman los Estudios Situados, que permiten trabajar con territorios y problemas reales, conectando las herramientas conceptuales con actores, datos, restricciones institucionales y condiciones concretas de implementación.
De esta manera, el magíster busca que sus estudiantes desarrollen capacidades para: