El Diplomado en Medicina Estética y Bienestar de la Universidad Andrés Bello (UNAB) tiene un enfoque preventivo y personalizado, que forma profesionales con pensamiento crítico, conocimientos actualizados y competencias para una práctica responsable.

“Hemos pasado de un enfoque centrado principalmente en revertir o corregir los signos visibles de la edad, a una mirada mucho más preventiva e integral del envejecimiento”, explica Marcela Desmond, directora del Diplomado en Medicina Estética y Bienestar.
Esta transformación también implica un cambio en los estándares de belleza y en las expectativas respecto de los tratamientos estéticos.
“Hoy buscamos rescatar y potenciar el atractivo propio de cada persona, respetando su individualidad, sus rasgos y su identidad, en lugar de intentar ajustarla a estereotipos preestablecidos”, afirma.
En este contexto, la medicina estética contemporánea incorpora aspectos como:
Los avances científicos han permitido ampliar el conocimiento sobre los mecanismos involucrados en el envejecimiento, abriendo nuevas perspectivas para su abordaje.
“Hoy podemos plantearnos una estrategia diferente: trabajar desde dentro hacia afuera, comprendiendo los procesos que están detrás de esos cambios”, señala la académica.
Desde esta perspectiva, la medicina estética deja de concentrarse exclusivamente en los resultados visibles de un procedimiento y comienza a considerar otras dimensiones de la salud.
“Esto nos lleva necesariamente hacia una medicina estética más integral, donde no solo importa la apariencia externa, sino también el bienestar físico, emocional y metabólico de cada persona”, enfatiza Desmond.
El Diplomado en Medicina Estética y Bienestar de la UNAB busca entregar herramientas teóricas y prácticas que permitan a sus estudiantes desarrollar competencias para un ejercicio profesional seguro y fundamentado.
“Queremos formar profesionales que desarrollen un espíritu crítico, que sean capaces de cuestionar, analizar la evidencia y no dar las cosas por sentadas”, sostiene la dra. Desmond.
En este sentido, el programa busca fortalecer competencias vinculadas con:
La evaluación individualizada, la seguridad y el respaldo científico constituyen pilares fundamentales de la práctica médica. Sin embargo, adquieren especial relevancia en medicina estética, debido a que muchos procedimientos son preventivos o electivos y se realizan en personas sanas.
“La seguridad del paciente debe estar siempre en el centro de nuestras decisiones, y cada procedimiento debe estar respaldado por conocimientos sólidos y por la mejor evidencia científica disponible”, afirma la directora del programa.
Asimismo, explica que el ejercicio responsable de la medicina estética no consiste únicamente en dominar una determinada técnica, sino también en comprender sus indicaciones y limitaciones.
“No se trata simplemente de realizar una técnica, sino de saber cuándo está indicada, para quién, cómo realizarla de manera segura y también cuándo es preferible no realizarla”, advierte.
“En medicina estética aparecen constantemente nuevas técnicas, tecnologías y productos, por lo que es fundamental aprender a distinguir entre una tendencia y un avance que realmente cuenta con fundamentos científicos”, explica Desmond.
Para responder a este desafío, el Diplomado en Medicina Estética y Bienestar busca abordar tanto los conocimientos actualmente vigentes como las nuevas perspectivas de la disciplina, mediante la participación de docentes expertos en sus respectivas áreas.
“Más que enseñar determinadas técnicas, buscamos entregar las bases necesarias para que cada profesional pueda seguir creciendo, actualizándose y desenvolviéndose con criterio, seguridad y responsabilidad en un campo que se encuentra en permanente evolución”, concluye la Dra. Marcela Desmond.