El Diplomado en Medicina del Estilo de Vida en el Paciente Oncológico de la Universidad Andrés Bello (UNAB) busca formar profesionales capaces de integrar herramientas prácticas y basadas en evidencia para acompañar de mejor manera a sus pacientes.
“La medicina del estilo de vida se vuelve especialmente relevante porque la educación es parte fundamental del tratamiento, pero también de la prevención, tanto en el paciente como en su familia y entorno cercano”, explica Roberto Altamirano, docente del Diplomado en Medicina del Estilo de Vida en el Paciente Oncológico.
Entre los principales factores que aborda la medicina del estilo de vida destacan:
“Hoy sabemos, por ejemplo, que la actividad física puede contribuir a disminuir el riesgo de recurrencia en algunos tipos de cáncer”, agrega Altamirano.
“Más que entregar información aislada, el diplomado busca formar profesionales capaces de integrar estas herramientas en la práctica clínica diaria”, comenta el académico del diplomado.
El objetivo es que los profesionales puedan:

El cuerpo docente está conformado por profesionales de distintas áreas de la salud, con experiencia clínica y académica, lo que permite abordar al paciente oncológico desde una perspectiva integral.
“Esta diversidad permite abordar al paciente oncológico desde una mirada realmente integral, considerando no sólo la enfermedad, sino también su contexto, sus hábitos, su calidad de vida y sus necesidades personales”, afirma el docente.
Además, enfatiza el valor del trabajo colaborativo en la formación de los estudiantes.
“Este diplomado refleja justamente eso: una construcción colectiva, interdisciplinaria y comprometida con entregar una formación de calidad”, añade Altamirano.
El programa combina conocimientos teóricos actualizados con herramientas aplicables a la práctica profesional.
En ese sentido, Roberto Altamirano sostiene que el área de la salud exige una actualización permanente para responder a los nuevos desafíos del cuidado oncológico.
“No se trata sólo de transmitir conocimiento teórico, sino de llevar ese conocimiento a la práctica profesional”, explica.
Uno de los principales diferenciales del diplomado es la integración entre oncología y medicina del estilo de vida desde una perspectiva práctica y centrada en las personas.
“No se trata sólo de entregar contenidos, sino de formar profesionales capaces de mirar al paciente oncológico de manera más amplia”, señala Altamirano.
Además, el académico agrega que “este diplomado responde a una necesidad actual: formar profesionales capaces de acompañar no sólo la enfermedad, sino también la vida de las personas durante y después del cáncer”.