Detectar oportunamente las anomalías dentomaxilares permite evaluar su evolución, identificar factores de riesgo y determinar cuándo es necesario intervenir para evitar que se establezcan o aumenten su complejidad. Este es uno de los principales focos del Diplomado en Ortodoncia Interceptiva Interdisciplinaria de la Universidad Andrés Bello (UNAB), programa orientado a fortalecer las competencias de cirujanos dentistas.
El crecimiento constituye una etapa especialmente relevante para observar cómo evolucionan los maxilares, la dentición, la oclusión y las distintas funciones orofaciales.
“En muchos casos, una intervención temprana puede evitar que una anomalía se establezca o progrese, disminuir su complejidad y favorecer un desarrollo más armónico del sistema estomatognático”, afirma Paula Soutullo, directora del Diplomado en Ortodoncia Interceptiva Interdisciplinaria en la sede Santiago.
Por ello, una evaluación puede contribuir a:
El programa de Postgrados UNAB responde precisamente a esta necesidad, formando profesionales capaces de identificar anomalías dentomaxilares interceptables y distinguir aquellas que pueden ser abordadas por un odontólogo general de las que requieren atención especializada.
“Nuestro objetivo no es solamente enseñar aparatología o técnicas terapéuticas, sino entregar al profesional las herramientas necesarias para comprender el crecimiento y desarrollo craneofacial, realizar un diagnóstico adecuado y tomar decisiones clínicas fundamentadas”, afirma Soutullo.
Esta mirada se traduce en una formación que integra diferentes ámbitos necesarios para evaluar al paciente en crecimiento, entre ellos:

Una anomalía dentomaxilar no necesariamente tiene una única causa. En su desarrollo pueden intervenir simultáneamente factores esqueletales, dentarios, musculares y funcionales.
“Una alteración oclusal puede estar asociada a respiración oral, deglución atípica, interposición lingual u otros hábitos. En estos casos, corregir únicamente la posición dentaria sin abordar los factores asociados puede comprometer los resultados y su estabilidad”, señala la directora del Diplomado en Ortodoncia Interceptiva Interdisciplinaria.
El Diplomado incorpora especialmente conocimientos relacionados con ortodoncia, odontopediatría y fonoaudiología, buscando que los estudiantes sean capaces de evaluar integralmente a sus pacientes.
“Buscamos que nuestros estudiantes desarrollen la capacidad de evaluar al paciente de manera integral, identificando cuándo es necesario complementar el manejo odontológico con la participación de otros profesionales”, agrega Soutullo.
Entre las competencias que se desarrollan se encuentran:
“Estas competencias tienen una aplicación directa en la consulta diaria, ya que permiten realizar controles más dirigidos y fundamentados, establecer medidas preventivas o interceptivas cuando corresponda y reconocer aquellas situaciones que requieren un manejo especializado”, señala Soutullo.
“La experiencia práctica es fundamental, porque en ortodoncia interceptiva no basta con conocer los conceptos teóricos; es necesario aprender a integrar la información y transformarla en decisiones clínicas”, asegura la directora del Diplomado en Ortodoncia Interceptiva Interdisciplinaria.
Por esta razón, el programa otorga relevancia a las actividades prácticas, el análisis diagnóstico y la discusión de casos clínicos. Los estudiantes deben integrar antecedentes del paciente, examen clínico y registros complementarios para elaborar un diagnóstico y proponer alternativas de manejo.
“Buscamos que el profesional no solo amplíe sus conocimientos, sino que desarrolle criterio clínico y capacidad de toma de decisiones, contribuyendo a una atención más preventiva, oportuna e integral de niños y adolescentes”, concluye.