El programa de Especialización en Rehabilitación Oral de la Universidad Andrés Bello (UNAB), tiene como objetivo formar especialistas capaces de abordar casos clínicos complejos, a través de la incorporación de nuevas tecnologías y un enfoque interdisciplinario.
La incorporación de tecnologías digitales, el trabajo interdisciplinario y la capacidad de diseñar tratamientos individualizados se han convertido en aspectos esenciales para responder a las necesidades de cada persona.
“Rehabilitar no significa simplemente reemplazar dientes o devolver una sonrisa. Implica comprender las necesidades de cada paciente, evaluar su condición de manera integral y diseñar alternativas de tratamientos que consideren tanto el estado actual de sus dientes, como su función oclusal, sus expectativas y su calidad de vida”, señala el académico Patricio Vildósola, director del programa de Especialización en Rehabilitación Oral.

La rehabilitación oral aborda distintas condiciones que comprometen la integridad de la dentición y que pueden afectar actividades cotidianas como masticar, hablar o sonreír.
Entre los principales problemas están la pérdida de piezas dentales, el desgaste dentario severo, la destrucción de tejidos dentarios, alteraciones oclusales y casos de alta complejidad.
Según Vildósola, uno de los principales desafíos consiste en comprender cómo se relacionan estas condiciones y determinar la alternativa terapéutica más adecuada para cada paciente.
“No es suficiente dominar solo técnicas sino que se requiere criterio clínico para seleccionar la mejor alternativa para cada paciente y saber cuándo es necesario trabajar en conjunto con otras especialidades”, enfatiza.
La incorporación de herramientas digitales ha marcado una importante evolución en la rehabilitación oral, permitiendo integrar nuevas posibilidades de diagnóstico, planificación y ejecución de tratamientos.
Entre las nuevas tecnologías incorporadas están:
“Un escaneo preciso o un diseño digital bien ejecutado no garantizan por sí solos una rehabilitación exitosa. La calidad del resultado continúa dependiendo de la correcta indicación terapéutica, el respeto por los tejidos biológicos, el manejo de la oclusión, la selección de materiales y la capacidad del profesional para interpretar la información obtenida”, explica el director del programa.
Por ello, uno de los desafíos formativos consiste en preparar especialistas capaces de evaluar críticamente estas herramientas e incorporarlas cuando representen un beneficio para la precisión, eficiencia y experiencia del paciente.
De acuerdo con Vildósola, el especialista debe contar con las competencias necesarias para liderar la planificación integral de los tratamientos y coordinar el trabajo con profesionales de otras disciplinas.
Entre ellas se encuentran:
“El objetivo no es que realice procedimientos de manera aislada, sino que sea capaz de integrar conocimientos, resolver problemas complejos y ofrecer soluciones individualizadas, predecibles y biológicamente responsables”, sostiene el académico.
El Programa de Especialización en Rehabilitación Oral de la UNAB se orienta a entregar una formación clínica integral, combinando el desarrollo de competencias técnicas con el fortalecimiento del diagnóstico, el razonamiento clínico y la planificación de tratamientos complejos.
Entre los principales aspectos que destaca su director se encuentran:
“Nuestra metodología busca promover un aprendizaje activo, con un marcado énfasis en el análisis de casos, discusiones clínicas y la evaluación crítica de la evidencia científica”, afirma.
La especialización en rehabilitación oral ofrece distintas alternativas de desarrollo profesional, tanto en el ámbito asistencial como en actividades académicas y de innovación.
El objetivo es preparar profesionales capaces de abordar tanto situaciones clínicas habituales como casos de mayor complejidad, manteniendo una atención centrada en las personas.
“Nuestro propósito es formar especialistas que puedan ofrecer tratamientos de calidad, fundamentados científicamente y orientados a recuperar la función, la estética y la calidad de vida, contribuyendo al desarrollo de una odontología cada vez más integral y personalizada”, concluye Patricio Vildósola.
