Las nuevas tecnologías han cambiado la práctica de la endodoncia. En este escenario, la Especialización en Endodoncia de la Universidad Andrés Bello (UNAB) integra tecnología de vanguardia como parte central de su plan de estudios, con el propósito de formar especialistas capaces de mejorar los diagnósticos y los resultados.
En los últimos veinte años han habido importantes avances tecnológicos que han mejorado de forma directa la precisión diagnóstica y la seguridad de los tratamientos.
“Los avances más relevantes se han asociado principalmente al desarrollo de la imagenología tridimensional (CBCT), los sistemas rotatorios y reciprocantes de última generación, la magnificación óptica, los localizadores apicales de alta precisión y los nuevos sistemas de obturación y activación de irrigantes”, explica Pilar Araya, directora de la especialización.
En la práctica clínica, estas herramientas han permitido:
Lo anterior ha contribuido a elevar los estándares de calidad del tratamiento endodóntico.
“La tecnología actual ha favorecido el desarrollo de tratamientos más conservadores, menos invasivos y con mayores tasas de éxito a largo plazo”, señala la directora respecto al uso de nuevas tecnologías.
El uso de instrumental moderno, sistemas de irrigación activada y técnicas de obturación más eficientes permite preservar una mayor cantidad de estructura dentaria, mejorar el sellado del sistema de conductos y reducir la incidencia de fracasos endodónticos.
Lo anterior se traduce en tratamientos más duraderos, con mejores resultados funcionales y una experiencia clínica más favorable, impactando positivamente en su calidad de vida.

“El desafío no es solo la renovación del equipamiento, sino también la capacitación continua del cuerpo docente, la revisión periódica de los programas y la adecuación de las metodologías de enseñanza”, enfatiza Araya.
En este contexto, cobra especial relevancia el equilibrio entre el dominio de nuevas herramientas tecnológicas y el desarrollo del pensamiento crítico. La toma de decisiones clínicas fundamentadas sigue siendo un pilar central de la formación, más allá del uso instrumental de la tecnología disponible.
Es un programa que integra de manera sistemática las tecnologías actuales en la formación clínica de sus estudiantes, tanto en el ámbito diagnóstico como terapéutico. Este enfoque busca que el aprendizaje tecnológico esté siempre vinculado a la evidencia científica y a la práctica clínica real.
El programa se caracteriza por: