El Magíster en Docencia para la Educación Superior de la Universidad Andrés Bello (UNAB) se consolida como una de las alternativas más robustas para quienes buscan perfeccionar su desempeño académico y asumir con propiedad los desafíos del sistema educativo actual.
Cristián Céspedes, docente del programa, destaca un enfoque que articula teoría, práctica y reflexión crítica. Según explica, el magíster se construye sobre un modelo constructivista y por competencias, con fuerte énfasis en la coherencia curricular.
“El programa no forma docentes que replican técnicas, sino profesionales capaces de argumentar pedagógicamente sus decisiones y generar experiencias formativas basadas en el aprendizaje significativo”, señala.
Este enfoque se refleja en la práctica pedagógica de los estudiantes, quienes comienzan a diseñar clases más profundas, integran metodologías activas y elaboran instrumentos de evaluación alineados con los resultados de aprendizaje.
Para el académico, el ejercicio docente en educación superior exige un perfil mucho más complejo que hace una década. Las capacidades de planificación, liderazgo académico y coherencia curricular son hoy esenciales.
“El docente universitario debe no solo enseñar. También debe liderar, acompañar, mentorear y ser un espónsor pedagógico de futuros colegas”, afirma.
Además, agrega cuatro competencias clave:
El Magíster en Docencia para la Educación Superior incorpora un amplio repertorio de metodologías activas, tales como el Aprendizaje Basado en Proyectos, el Aprendizaje Basado en Problemas, la simulación, el aula invertida y el trabajo colaborativo.
“Los estudiantes viven estas estrategias, no solo las estudian. Eso permite conectar teoría y práctica, y diseñar experiencias mucho más motivadoras y rigurosas”, comenta Céspedes.
Estas herramientas se aplican directamente en el Proyecto de Innovación Docente, guiado por un núcleo académico conformado mayoritariamente por profesionales con grado de doctor.
A lo largo del programa, las mejoras son evidentes tanto en la mirada pedagógica como en la práctica profesional. Los estudiantes avanzan desde una docencia expositiva hacia un rol centrado en la mediación del aprendizaje.
“La transformación es muy apreciable. Se vuelven docentes más seguros, reflexivos y con mejores fundamentos para justificar sus decisiones”, destaca el académico.
Entre los avances más notorios se encuentran:

El docente subraya que el programa responde de manera pertinente a las exigencias actuales del sistema educativo chileno, especialmente en torno al aseguramiento de la calidad, la inclusión, la educación híbrida y la innovación.
“El magíster contribuye a profesionalizar realmente la docencia universitaria, un ámbito históricamente poco sistematizado en Chile”, sostiene.
El resultado: docentes capaces de liderar transformaciones y procesos de mejora continua en sus contextos educativos.